miércoles, 28 de mayo de 2014
Todos hablamos, de que existe una nada
una nada de amor, una nada enferma
que tose lágrimas y escupe ira
te sofoca porque te quiere
y te lastima, porque puede hacerlo.
De cuando, en nada
se repiten los horarios
las camas frías y las llamadas telefónicas
que suenan de madrugada
y nadie contesta.
La nada es ese momento infame
¡cruel! ¡cruel!
La nada quiere alcanzarme y sabe cómo
porque basta con alcanzarte
y arrastrarte,
con ella
y para siempre.
La nada es un señor sentado
en un banco de una plaza
que se encuentra con él mismo
y se pone a conversar.
La nada es ese espacio vacío
en la mesa, con cubiertos y plato
comida lista
que nadie come.
Y la nada come.
La nada es esa cuadra llena de humo
de gente gritando
y bocinas amenazando choque.
La nada es ese espacio en la biblioteca
de libro escondido, libro prestado.