miércoles, 27 de noviembre de 2013

Lo vi
desde la otra esquina
con sus señales claras
colores inconfundibles.
Me fui acercando, asechando
mi cuerpo, paso a paso
avanzando lento
cada vez más lento.
Uno dirá,
es mejor ir rápido
para evitar los encuentros
los desencuentros de las esquinas
los saludos de lado a lado
o las miradas llenas de vergüenza
o de nada
- de nada para decir -
amagar un saludo
o sonreír incrédulamente.
Y mi cuerpo pensaba
más lento
que significa
detenerse
mirar
y buscar,
quizás encontrarte
vagando, comprando pan
corriendo en un apuro
construyendo un muro.
Más lento
significaba
saludar y preguntar
cómo estás qué pasó
después de todo este tiempo.

Entonces, la esquina quieta
los autos se detienen
la gente avanza.
Miro, a ambos lados
y al cruzar
miro para atrás
y espero
unos minutos,
ni rastro en la avenida
ni en la panadería.
Entonces, sigo
quizás mañana.